sábado, 24 de septiembre de 2016

RESEÑA: El libro de los Baltimore (Joël Dicker)

Título original: Le Livre des Baltimore.
Autor: Joël Dicker.
Año de publicación: 2016.
Páginas: 476.
Género: Misterio.
Editorial: Alfaguara.
Sinopsis: «Si encontráis este libro, por favor, leedlo. Querría que alguien supiera la historia de los Goldman-de-Baltimore
Hasta que tuvo lugar el Drama existían dos ramas de la familia Goldman: los Goldman de Baltimore y los Goldman de Montclair. Los Montclair, de los que forma parte Marcus Goldman, autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert, es una familia de clase media que vive en una pequeña casa en el estado de Nueva Jersey. Los Baltimore, prósperos y a los que la suerte siempre ha sonreído, habitan una lujosa mansión en un barrio de la alta sociedad de Baltimore.
Ocho años después del Drama, Marcus Goldman pone el pasado bajo la lupa en busca de la verdad sobre el ocaso de la familia. Entre los recuerdos de su juventud revive la fascinación que sintió desde niño por los Baltimore, que encarnaban la América patricia con sus vacaciones en Miami y en los Hamptons y sus colegios elitistas. Con el paso de los años la brillante pátina de los Baltimore se desvanece al tiempo que el Drama se va perfilando. Hasta el día en el que todo cambia para siempre.




El libro en sí trata de la familia de Marcus Goldman, el famoso autor de Nueva York que tras "G de Goldstein", se hizo aún más famoso con el libro que trata en la primera parte de esta increíble duología. Aquí narra, desde años diferentes, todo lo que sucedió antes y después del Drama (que nadie sabe qué es hasta final del libro). 

Antes de empezar, deberéis saber que en esta historia, hay una familia dividida en dos: los Goldman-de-Baltimore, ricos, inteligentes y perfectos, y los Goldman-de-Montclair, que apenas llegan a finales de mes, mediocres, y nada que ver con los anteriores. 

En el presente, Marcus encuentra a un perro, Duck, y casualmente, cuando el protagonista decide dejarse llevar por el animal para ayudarle a encontrar su hogar, se da cuenta de que la dueña es nada más y nada menos que su primer amor, Alexandra Neville. Pero hay un problema: está casada y parece feliz. Cuando su vecino y amigo Leo le pregunta sobre ella, Marcus empieza a contarle la historia de la Banda de los Goldman, de la cual forman parte tres personas: él y sus dos primos, Hillel y Woody.

Para no destriparos mucho más del libro, porque es mejor que lo descubráis por vosotros mismos, os haré un muy breve resumen del pasado de la Banda de los Goldman y Alex.

Hillel: El más pequeño de los Baltimore, tenía doce años, pero con su inteligencia y vocabulario pareciera que acabara de los cumplir treinta. Sus padres le cambiaban de colegio constantemente porque se aburría y contestbaa a los profesores. Unas cuantas escuelas después, terminó yendo a una privada en la que le hacían bullying por su aspecto físico.

Woody: Marcus no cuenta mucho de la historia de éste anterior a los Goldman, así que sólo diré que conoció a Hillel tras defenderle de unos matones, ya que era bastante peleón. Se hicieron mejores amigos y acabaron siendo casi hermanos.

Marcus: "el primo marginado". Él siempre quería estar en Baltimore, con sus tíos a los que quería casi más que a sus padres, y con sus primos, que a su vez también eran sus mejores amigos. Odiaba Montclair porque no tenía a nadie allí y cada dos por tres, pensaba lo increíble que sería ser uno de ellos.

Alexandra Neville, aspirante a cantante, padre rico y hermano enfermo, el cual se llevaba muy bien con los otros tres y gracias a eso, conoció a la Banda de los Goldman, que cambió su vida.


Hace poco más de dos años que leí su primera parte "La verdad sobre el caso Harry Quebert", que curiosamente se convirtió en mi libro favorito, así que cuando me enteré que Joël iba a sacar un nuevo libro y encima su protagonista era El Formidable Marcus Goldman, me quedé de piedra.
Evidentemente, me moría por leerlo, pero no fue hasta siete meses después de su lanzamiento cuando lo hice. 
Francamente, no sabía a lo que me enfrentaba, no sabía qué esperarme de ése libro. ¡Las segundas partes nunca fueron buenas! Pero, ¿a quién engañaba? Mis expectativas estaban muy altas, aunque no quisiera reconocerlo. Yo sospechaba que Dicker y Goldman me defraudarían, al igual que sospechaba que me arrepentiría de leerlo, porque, evidentemente, no iba a ser lo mismo sin mi querido Harry Quebert. 
Y ahora vayamos al grano.
¿Superó mis expectativas? No lo tengo muy claro, pero hace cinco días que lo terminé, y si no lo he descubierto ya, dudo que lo haga en un futuro. Mis expectativas, como dije, eran bastante altas y quería que estuviera a la altura del primer libro, aún sabiendo que no lo estaría. Nadie, nunca, ni siquiera el mismísimo autor, podría superar un libro como ese. 
¿Me defraudó? ¿Me arrepiento de haberlo leído? ¡No! ¡Ni en lo más mínimo! Ni se me ocurriría por la cabeza. 

Aunque no todo es bueno, pues no me gustó eso de no hacer ninguna referencia a su mentor, o a El Formidable, o al anterior libro en general. Le faltó algo como una indirecta o similar para saber que en su vida actual sigue presente todo lo que vivió hace unos años. Y las frases… ¡tantas frases que tenía el primer libro y tan pocas que tiene este!

Y para terminar, tengo que decir que el final me dejó con un sabor agridulce al principio, pero luego, cuanto más lo pienso, más me gusta. Como no, Joël no podía hacer un libro sin giros inesperados, y eso me encanta de él, porque cuando menos te lo esperas ¡boom! la historia cambia.

<<¿Hasta qué punto logra desconcertar, intrigar, jugar contigo, y te marea, te vuelve loco hasta que ya no sabes qué pensar cuando saltas de una hoja a otra sin solución de continuidad?>> 


Joël Dicker escribe de una forma muy especial, y es que pone su alma al descubierto, su corazón. Parece como si todo lo que en ese momento llevara dentro, lo escribiera, desahogándose. Además que obliga al lector a querer a sus personajes como si fueran reales, como si entre ellos surgiera una conexión en la que debieran estar unidos para siempre, algo que es muy difícil hacer. Y quizá por eso sea que sus libros, aunque sólo tenga tres, me gusten tanto. 
En este libro no sólo he leído la historia de los Goldman-de-Baltimore, también he leído un fragmento del escritor.

<<Tras La verdad sobre el caso Harry Quebert, El libro de los Baltimore coloca a Joël Dicker como uno de los grandes escritores de principios del siglo XXI>> 


SPOILER: Me encantó el detalle de emparejar a Marcus con alguien. Es decir, "Un día Harry me dijo: <<Dele sentido a su vida. Hay dos cosas que dan sentido a la vida: los libros y el amor>>. He encontrado los libros. Gracias a Harry, he encontrado los libros. Ahora parto en busca del amor". Y que finalmente, mi Goldman favorito (y eso que es difícil escoger cuál te gusta más) encontrase el amor, me enorgulleció muy gratamente.




– Quizá no deberías leer esos libros…
– Quizá sean precisamente los demás quienes deberían leer esos libros.


– ¿De qué te protejo yo? Si soy un canijo.
– Me proteges de estar solo.


Me obligaba a mirar una realidad cuya aceptación me resultaba aún demasiado dura.


En todas y cada una de esas ocasiones, la vida me engañaba un poco más, haciéndome creer que el ciclo de nuestros reencuentros sería eterno.



– Ese es el problema que tienes, Marcus: que sueñas demasiado. ¡La vida no es un sueño!
– ¡Solo tenemos una vida, Alexandra! ¡Una sola vida pequeñita! ¿No te apetecería dedicarla a cumplir tus sueños en lugar de apolillarte en una estupidez de universidad? ¡Sueña y sueña a lo grande! Solo sobreviven los sueños más grandes. A los otros los borra la lluvia y los arrastra el viento.


– Marcus, empezarás a vivir de verdad cuando dejes de remover el pasado.


Al igual que todo empieza, todo termina, y los libros a menudo empiezan por el final.


Me creía que ascendían hasta el infinito siendo así que estaban en caída libre.


– Los recuerdos se guardan en la cabeza. Lo demás no son más que trastos.


– Todo el mundo es diferente, Markie, y puede que ese sea el secreto de la felicidad: estar en paz con lo que eres.


– En la vida no se puede estar seguro de nada.


[…] No quiere rememorar el pasado. Quiere volver a nacer.


– […] Así va la vida; los elefantes viejos se mueren y los leones se comen su cadáver.
– ¡Cuando los leones se acercan a los elefantes viejos, los elefantes jóvenes van y se los cargan!


Gracias a los libros,
todo quedaba borrado.
Todo quedaba olvidado.
Todo quedaba perdonado.
Todo quedaba reparado.


En los libros, los que ya no están vuelven a reunirse y a abrazarse.


– He venido para decirte que dejes de atormentarte con el pasado. […] El culpable del caos de neustras vidas, sie s que hay alguno, tan solo somos nosotros, Marcus. Únicamente nosotros. Cada uno es responsable de su propia vida. Somos responsables de en qué nos hemos convertido.


– Lo que pretendía era salvarte. Y aún así, te perdí de todos modos.


– Dramas ha habido siempre y los seguirá habiendo, y aún así, la vida sigue. Los dramas son inevitables. En el fondo, tampoco tienen mucha importancia. Lo que cuenta es cómo conseguimos superarlos. 


– Somos muchos los que buscamos darle algún sentido a la vida, pero la vida solo tiene sentido si somos capaces de cumplir estos tres propósitos: dar amor, recibirlo y saber perdonar. Todo lo demás es una pérdida de tiempo. Por encima de todo, sigue escribiendo. Porque estabas en lo cierto; todo admite reparación. 


– ¿Por qué escribo? Porque los libros son más fuertes que la vida. Son su mejor revancha. Son testigos de la muralla inexpugnable de nuestra mente, de la impenetrable fortaleza de nuestra memoria.


         

[4'5/5]

¿A qué estáis esperando para ir a una librería y comprarlo? 






No hay comentarios :

Publicar un comentario